PT-UNÍOS

14 de junio de 2021
El Che Guevara, Cuba y la Revolución Permanente

El Che Guevara, Cuba y la Revolución Permanente

“Marx siempre recomendó que una vez que se ha comenzado el proceso revolucionario, el proletariado revolucionario debe golpear y golpear sin descanso. Revolución que no se profundiza constantemente es una revolución que retrocede”

Che Guevara, Guerra de Guerrillas

Jorge Ninel

  La lucha antidictatorial contra Batista, el antiimperialismo necesario para derrotarlo junto a la movilización y lucha del pueblo por la reforma agraria permitieron que la caída del dictador en 1959 abriera a pasos acelerados la transformación socialista de la revolución cubana dando surgimiento al primer Estado Obrero de nuestro continente. El Che, Fidel y la dirección cubana eran los dirigentes más influyentes de la revolución mundial. El mundo vivía un ascenso revolucionario que dio combustible a la Revolución cubana. El nazismo había caído; la lucha del pueblo vietnamita avanzaba; las guerras de independencia en África crecían; las ocupaciones de tierra y la rebelión campesina con Hugo Blanco en Cusco Perú, se extendían. El Che era consciente de que el único camino que salvaría a la Revolución cubana era el desarrollo de la revolución socialista en otras partes del continente y del mundo. A 53 años del asesinato del Che, la restauración capitalista en Cuba –así como también Rusia y China– confirman una vez más que lo que fracasó no fue el socialismo, fracasó la burocratización y el socialismo en un solo país.

Vietnam y la planificación económica, dos políticas en la dirección cubana

Para el Che el apoyo al combate del pueblo vietnamita era fundamental del internacionalismo revolucionario, y quien no lo hacía, se ponía del lado enemigo. Así manifestó su solidaridad y denunciaba la política del estalinismo, la URSS y China: “El imperialismo norteamericano es culpable de agresión (…) ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista (…) son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista”[1].

Así, el Che Guevara cuestionaba y rechazaba la política que llevaba adelante el estalinismo bajo el argumento del “socialismo en un solo país” y la “coexistencia pacífica con el imperialismo” solo enviando armas a cuentagotas al pueblo vietnamita e incluso ¡se las cobraba a precio del mercado! El Che denunciaba la falta de solidaridad de la URSS y China que bajo la ideología de la “guerra mundial” y sus intereses nacionales y conservadores se negaba a declarar a Vietnam parte del territorio socialista responsabilizándolos del aislamiento que sufría el heroico pueblo vietnamita que triunfó luego de largos combates en 1975.

Además, el Che rechazó la política soviética de sometimiento contra los países socialistas más pequeños, quienes sufrían las desventajas comerciales impuestas por la URSS, que compraba a bajo costo las materias primas para vender a gran precio los productos industrializados, aprovechándose de su posición de potencia económica imponiendo una relación de subimperialismo sobre los países más pequeños. Ante esto el Che decía: “¿Cómo puede ser considerado de beneficio mutuo vender a los precios del mercado mundial las materias primas que han costado sudor y sufrimiento a las masas de los países atrasados y comprar a los precios del mercado mundial las máquinas producidas por las grandes plantas automatizadas de hoy en día? Es obligación de los países socialistas terminar esta tácita complicidad con los países explotadores del Oeste”[2]


La planificación de la economía de transición dentro de Cuba, también lo llevó a tener fuertes discusiones con la dirección cubana. En 1963 polemizó con el Ministro de Comercio Exterior Alberto Mora. Mora sostenía que la economía cubana y cada una de las empresas controladas desde 1959 por los obreros, dispusieran su funcionamiento libremente según la oferta y la demanda produciendo productos que tuvieran el mejor precio; o sea que Cuba funcione como una empresa capitalista. El Che rechazó esta posición argumentando que el triunfo más importante de la revolución había sido la centralización de la propiedad estatal y la planificación de la economía y que su objetivo no era incrementar las ganancias si no garantizar las necesidades del pueblo: si el pueblo necesitaba casas, habría que fabricar materiales para las viviendas, aunque estos den pérdida. De esta manera, el Che pudo prever que la pérdida de la economía planificada y su descentralización llevarían inevitablemente a la restauración capitalista, elementos que pueden leerse en sus “Apuntes críticos a la economía política” publicados de manera inédita en 2006.

 

Este debate con Mora, se cerró de manera favorable al Che en 1965. Pero, años más tarde, Fidel adoptará la política reformista que Stalin y el estalinismo habían pactado con el imperialismo luego de la Segunda Guerra Mundial y apoyando la invasión soviética con los tanques sobre la revolución política en Checoslovaquia de 1968, un año luego de que el Che muriera asesinado solo y aislado en Bolivia.

 

En Bolivia, el Che, buscaba extender la revolución socialista (antes lo había hecho en el Congo) aplicando una política correcta pero preso de sus concepciones y métodos ultraizquierdistas. En Bolivia no encontró el acompañamiento del campesinado como sujeto revolucionario porque este, ya había recibido las tierras en la reforma agraria de Paz Estensoro luego de la traicionada revolución obrera de 1952. Su error de haber trasformado en estrategia permanente la guerra de guerrillas como único método para la revolución y su negativa a la construcción de partidos revolucionarios de masas con un programa para la movilización de toda clase trabajadora, como los mineros bolivianos, lo aisló de los procesos políticos locales. Todo esto, junto al abandono del PC Boliviano (y el estalinismo mundial)  facilitó su caída en manos del Ejército Boliviano.

 

Guevaristas de cotillón contra la revolución

Sin el Che, el estalinismo y la dirección cubana se trasformaron en bomberos de la Revolución Mundial y una pieza más de la maquina contrarrevolucionaria del estalinismo para impedir nuevas revoluciones triunfantes, lo que, junto a la burocratización del Estado, y la coexistencia pacífica con el imperialismo permitió la restauración capitalista en Cuba, haciendo retroceder las enormes conquistas revolucionarias del 59.

La única forma para enfrentar el bloqueo yanqui y desarrollar la economía cubana era extendiendo la revolución, pero la dirección cubana hizo lo contrario, acelerando el proceso de aislamiento y la restauración capitalista. En la Revolución chilena de 1970-1973 impulsaron la “vía pacífica al socialismo”, la alianza con la burguesía y los militares progresistas, como Pinochet, llevando a una sangrienta derrota y el posterior ascenso fascista. En Nicaragua, Fidel Castro llamó a que “Nicaragua no sea una nueva Cuba” y el FSLN que hipotecó el poder político de la revolución en la participación electoral junto la burguesía representada en Violeta Chamorro.

 

En el siglo XXI los “Guevaristas” co-gobernaron con las burguesías locales manteniendo acuerdos con el imperialismo. Así lo hicieron en Venezuela, donde usaban fraseología guevarista para impulsar las economías mixtas y aplicar 40 años después la política reformista que el Che combatía, llevando hoy, al salario del pueblo venezolano a 1 dólar mensual. O en Nicaragua, donde la Dictadura de Ortega reprime, encarcela y asesina a los luchadores para aplicar los ajustes dictados por el FMI, o en Argentina el Peronismo que gobierna para Chevron, la Barrick e hipoteca el futuro del pueblo trabajador, o donde el PT de Lula y Dilma permite la explotación de las automotrices multinacionales en Brasil y su posición privilegiada sobre Bolivia y otros países. O en Perú, cuando el supuesto progresismo de Ollanta Humala profundizó la semicolonización pasando de la supuesta “gran transformación” a la “hoja de ruta” con el imperialismo, la CONFIEP y la derecha del país.

 

Por el camino del Che luchemos por un gobierno de las y los trabajadores y los pueblos

A los 93 años del nacimiento del Che reivindicamos lucha por el verdadero socialismo y luchamos por imponer un gobierno de las y los trabajadores y los pueblos que imponga medidas socialistas: la expropiación de las empresas multinacionales imperialistas y de la burguesía; terminar con la propiedad terrateniente en el campo, romper con el FMI y dejar de pagar las deudas usureras al imperialismo; la nacionalización de la Banca y el comercio exterior, el control obrero de la producción y planificación económica centralizada con democracia obrera; tareas que una vez más deberán desplegarse en el apoyo a las luchas actuales del pueblo trabajador en todo el mundo, y también en Cuba, Rusia y China. Esas medidas son parte de nuestro programa y de nuestro partido revolucionario en Perú (UNÍOS) y nuestra organización internacional la Unidad Internacional de Trabajadores y Trabajadoras (UIT-CI) para poner en marcha la trasformación socialista del mundo, por un mundo sin explotados ni explotadores.

 

[1]«Crear dos, tres … muchos Vietnam» Mensaje a los pueblos del mundo a través de la tricontinental

[2] Discurso de Argel – Febrero de 1965