Juicios y castigo a los asesinos de Inti y Bryan

uniosper

2 de enero de 2021

Hace 20 años, cuando la Marcha de los Cuatro Suyos derrotó a la dictadura fujimorista, Inti Sotelo tenía cuatro años y Bryan Pintado apenas dos. «Tan niños entonces, tan jóvenes ahora, representaron plenamente en sus cortas y valientes vidas aquel espíritu de las jornadas del año 2000 que floreció renovado y fortalecido en la semana histórica de noviembre de 2020».

Sin embargo, dos de esas flores que comenzaban a eclosionar, fueron asesinados por la PNP. A Inti Sotelo le dispararon cuatro perdigones con un arma de fuego, uno le cayó directo al corazón; y a Bryan Pintado Sánchez le dispararon cuatro en la cabeza, dos en el cuello, dos en el tórax y dos en los brazos. Según los informes de los médicos legistas. Esto en el marco de las movilizaciones contra el gobierno conservador de Merino-Aráoz que acababa de instalarse en el poder sin legitimidad. Los culpables directos y políticos de estos asesinatos deberán pagar con cárcel, y ahí estaremos nosotros para recordárselos en cada ocasión al gobierno de Sagasti. Porque no es suficiente que se les pida perdón solamente. Es de justicia que los altos mandos policiales vayan presos por estos asesinatos. Exigimos la desactivación de los grupos ternas, exigimos la derogatoria de todas las leyes que permiten el uso de armas de fuego en las manifestaciones y movilizaciones del pueblo y los trabajadores.

Inti y Bryan, pudimos haber sido cualquiera de nosotros, o cualquiera de los que hoy están en recuperación en los hospitales. Son más de 100 heridos que sobreviven en los hospitales. Desde estas líneas queremos manifestarles a los familiares, de Inti y Bryan y de los más de cien heridos, que ellos vivirán para siempre en nuestros corazones, que en cada futura marcha y lucha su ejemplo lo llevaremos por siempre.

Su sangre derramada debe ser motivo para reafirmar nuestra lucha por país donde la salud, educación, trabajo, seguridad, vivienda y las libertades democráticas (y no un dictado solo de los grandes medios privados) sean verdaderamente públicas, garantizados por el Estado bajo la dirección de los trabajadores.

Por Marius Ed