Las razones del golpe de Fujimori

PT-UNÍOS

5 de abril de 2021

Las razones del golpe de Fujimori

En un nuevo aniversario del golpe de Estado del 5 de abril de 1992, traemos a nuestro periódico un fragmento del artículo publicado por nuestro partido en Uníos Nº 17, de mayo de 2017, desde donde reflexionamos sobre la participación de Hernando de Soto y su actual candidatura, el continuismo y las tareas pendientes.

Las razones del golpe de Fujimori

Vargas Llosa y Fujimori pasaron a segunda vuelta, iban a gobernar sobre una situación calamitosa que dejó el gobierno aprista. El primero, apoyado por el empresariado proponía un shock y el liberalismo económico como política; el segundo, ajustes económicos graduales, sin cambiar el modelo. El pueblo, sin otra alternativa, apoyó a Fujimori quien salió elegido. También lo apoyó un sector de la “izquierda” y el APRA, el Fondo Monetario Internacional (FMI), Pérez de Cuellar (Secretario General de ONU), Hernando de Soto, operador internacional neoliberal, quienes mueven sus hilos y promueven una reunión con el ya presidente Fujimori, reunión en la cual, con muy poco esfuerzo, lo mandatan a que asuma como política, una casi una réplica de las propuestas del derrotado Vargas Llosa. Con el tiempo el mismo Hernando de Soto ha confesado que él elaboró el Shock, como parte de todo un plan para que lo instrumente el gobierno de Fujimori.

 

El primer tramo del referido plan fue la aplicación del shock económico. El ajuste fue brutal, el más terrible que la historia del Perú recuerde. Solo por darles algunos ejemplos sobre la subida de precio de productos de gran incidencia en la economía familiar: la papa que costaba I/. 65,000 el kilo, pasó a costar I/. 250,000; el pan de I/. 9,000 c/u., pasó a costar I/. 25,000. La gasolina que costaba I/. 21,000 el galón, pasó a costar I/. 675,000; el kerosene doméstico, de I/. 19,000 el galón, pasó a costar I/. 608,000. Para amortiguar las protestas declararon el estado de emergencia y la suspensión de garantías constitucionales. La CGTP decretó un paro nacional de 72 horas que fracasó, y lo tuvieron que levantar a las 12 horas. Los pobladores siguieron en lucha, la misma que al ser reprimida dejó un saldo de 4 muertos y miles de tenidos.

 

El segundo tramo del plan era preparar las condiciones para desmontar la política económica existente cuyo soporte legal era la Constitución de 1979, e imponer el neoliberalismo, previa implantación de un régimen dictatorial con apoyo de las FF. AA. para así controlar todos los poderes del Estado, la captura del Tribunal de Garantías Constitucionales etc. Eso que el golpe fue para salvar la democracia es uno de los tantos embustes de Fujimori; y lo que él dice es apología golpista. Lo que sí es cierto, que, como resultado de campañas psicosociales previas, la mayoría (no el 80 %) apoyó el golpe, pero ese apoyo duró el tiempo que el pueblo se tomó para darse cuenta de las verdaderas razones que lo motivaron. El periodista Jaime de Althaus, libre de toda sospecha de ser izquierdista señaló: “En cierto sentido, todo se confabuló para que ocurriera el 5 de abril. En primer término, por supuesto, la determinación golpista y la cultura poco democrática del presidente Fujimori, acicateado por Montesinos y los militares que habían concebido un ‘proyecto nacional’ de largo plazo que pasaba, en realidad, por el control autoritario del poder”. (La promesa de la democracia. Marchas y contramarchas del sistema político en Perú, Lima, 2011, páginas 77 – 97.)

 

Tras el golpe se implantó un régimen de terror, con escuadrones de la muerte que ya venían actuando con impunidad, que secuestraban opositores, periodistas. Que asesinaba como en los Barrios Altos (3/11/1991). Al mando de estos escuadrones conocidos como el Grupo Colina estaba el mayor Martín Rivas y actuaba bajo las órdenes directas de Montesinos y Fujimori desde “el pentagonito”, donde se había mudado el “chino”. Semanas después secuestran, para luego asesinar a los estudiantes de la Cantuta (julio 1992). Fujimori ha sido encontrado culpable de esos delitos y condenado a 25 años de prisión, de donde no debe salir.

 

Consolidado el régimen dictatorial, en elecciones fraudulentas, nace el Congreso Constituyente Democrático (CCD); aprueba una nueva Constitución (1993) que da el marco legal al neoliberalismo, implantado después del golpe del 5 de abril. La Constitución de 1993, se “aprobó” con un referendo escandalosamente fraudulento. El Dr. Chávez Molina, integrante del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en representación del Colegio de Abogados de Lima, dijo: “Con miles de actas desaparecidas (incluyendo 135 referentes a votos del exterior), con una aprobación del 35.5 % de los electores, con un ausentismo electoral del 29.6 % y un 10 % de votos blancos y viciados, fue que nació esta Constitución”. (Revista Caretas febrero de 2000).

 

La lucha contra la dictadura fujimorista tuvo éxito, en el aspecto de liquidar el régimen dictatorial, y si la Constitución del 1993 sigue vigente es porque los gobiernos posteriores de Toledo, García, Humala y hoy PPK, (y en la actualidad Vizcarra y Sagasti) han seguido en “democracia” la política neoliberal del “chino”. No hay que dejarse confundir, el neoliberalismo y el propio capitalismo, en cualquiera de sus versiones, no van más, y los logros que vayamos obteniendo en la lucha, acabará con todo lo que lo sostiene, entre ellos la Constitución espuria de 1993. En eso estamos.