Periódico del Partido de los Trabajadores-Uníos

Súmate al Partido de los Trabajadores y Trabajadoras-UNÍOS

Construyamos juntos el Partido
de los Trabajadores, contra el Gobierno
y los capitalistas

Editorial

Contra el Covid-19, el capitalismo y su fracaso

 

No se tomaron en serio la segunda ola de la pandemia. El gobierno de Vizcarra echó la crisis sobre la clase trabajadora e impuso, junto a la CONFIEP y los gremios empresariales, una criminal reactivación económica neoliberal con el objetivo de “volver a la normalidad”. El gobierno de Sagasti continuó esa misma política, pero la realidad le obligó a retroceder y, ante el rápido crecimiento de contagios y muertes por Covid-19, no le quedó otra que volver a una cuarentena “bamba” que no quiere ni puede sostener, y que solo usan para reprimir al pueblo mientras los contagios siguen creciendo. 

La medida para hacer frente a la segunda ola no solo llegó tarde, sino que encontró al sistema sanitario en las mismas condiciones que en la primera: fragmentado, privatizado, y presupuestalmente debilitado. Como resultado, una veintena de hospitales se reportaban incapaces de atender a más pacientes por falta de camas UCI y “escasez” de oxígeno. La crisis del oxígeno evidencia que una economía “capitalista de mercado” es incompatible con el derecho de garantizar la salud a la población. Sin embargo, el Gobierno destinó S/. 60 mil millones de soles para reactivar la decadente “economía de mercado”, mientras que para el sistema público de salud solo presupuestó la tercera parte de ese monto.

Economía

¿A quiénes sirvió el crecimiento económico?

«Todos los gobiernos de turno reivindican el modelo económico bajo el falso argumento del “crecimiento
económico sostenido”, pero durante años de crecimiento económico el pueblo trabajador vive con bajos
salarios, la informalidad, y la desocupación. En este artículo desarmamos las mientras de los ricos y los gobiernos, y proponemos una alternativa política para el pueblo trabajador.»

Cuatro características de la economía capitalista del Perú

 

La economía del Perú se caracteriza entre otras cosas por algunos elementos. Primero, toda la maquinaria de producción está montada sobre la explotación de miles de trabajadores de los sectores estratégicos de la economía como: la minería, la pesca, el gas, el petróleo y energías; o la agricultura característica de una estructura económica súper primarizada. Segundo, una gran privatización y extranjerización de la economía, ya que durante las últimas décadas el sector empresarial ocupa más del 60 % del PBI de los cuales más del 28 % es capital extranjero y que al año 2016 el 50,06 % de las ventas totales de las 500 empresas más grandes del Perú estén en manos de empresas extranjeras [1] Tercero, una enorme desigualdad social donde 19,8 millones de personas en el Perú tienen algo de riqueza, 39.000 mil personas tienen más de 1 millón de dólares, y solo 10 personas tienen más de US$ 1000 millones de dólares[2], entre ellos los Rodríguez Pastor, dueño del Grupo Intercorp que ofrece 0 % de aumento a los trabajadores de Química Suiza (ver página 13). Y cuarto, un modelo que impone bajos salarios e informalidad, garantizando así que las ganancias de los empresarios (excedente bruto de explotación) sea uno de los más grandes del mundo, ocupando más del 40 % del PBI, que las actividades extractivas del petróleo, gas y minerales, tengan una rentabilidad mayor al 100 % o la rentabilidad del sector sea mayor al 80 %, provocando que en el año 2000 el sector que mayor rentabilidad de ventas fueron las AFP[3] las mismas que hoy se niegan a entregar la devolución para seguir haciendo enormes negociados.

 

Nacional

La Constitución del 93
y las mentiras del fujimorismo

El país vive una profunda crisis estructural que el régimen en su conjunto no ha podido cerrar. Todas las medidas y maniobras no han hecho más que prolongarla y profundizarla. El modelo económico neoliberal se ha visto incapaz de hacer frente a la pandemia, la informalidad, el desempleo, la corrupción, y tantos otros males que azotan las espaldas del pueblo trabajador. La realidad exige cambios profundos que la Constitución fujimorista impide realizar, por eso es necesario cambiarla mediante una asamblea constituyente libre y soberana.

Una constitución a la medida

Por su origen, la Constitución fujimorista surge como un instrumento jurídico para imponer una estructura capitalista neoliberal y legitimar el golpe de Estado del 5 de abril de 1992. La gran mayoría de la población no demandaba un cambio constitucional y el referéndum del 31 de octubre de 1993 que supuestamente la “legitimó” fue política y legalmente cuestionado. En los hechos, se pasaba a desmontar la incipiente y quebrada industria nacional (modelo desarrollista), sustituyéndolo por el fracasado modelo primario exportador de 1950. Queda claro que nada de esto tiene que ver con la lucha contra el terrorismo y la derrota de sendero.

La crisis política sigue abierta y la lucha de los trabajadores y trabajadoras avanza. A unir las luchas y movilizarnos hasta derrotar este modelo explotador y la Constitución fujimorista que lo sostiene

 

Cerramos el 2020 con más de 37,500 muertos por Coronavirus, de los cuales más del 40% ocurrieron en Lima. El Covid-19 aceleró los desequilibrios del capitalismo neoliberal y amplificó los problemas del país que siempre estuvieron allí, pero que se presentaban como algo “normal”. Las improvisadas medidas del Gobierno para contener el virus no pudieron evitar el colapso del sistema sanitario, pero empobreció aún más al pueblo trabajador que soportó una cuarentena de hambre, mientras que destinaba millones para el salvataje capitalista.

Para los Capitalistas: Leyes con nombre propio

La Ley de Promoción Agraria 27360, conocida también como la Ley Chlimper, por ser el apellido del que fuera Ministro de Agricultura durante el gobierno de Fujimori y a la vez empresario agrícola, fue el gestor de la misma.

Dicha Ley fue promulgada a fines del mes octubre del año 2000 con vigencia de 10 años. Toledo la amplió por 10 años más, y Vizcarra con el Decreto de Urgencia Nº 043-2019 hizo lo mismo ampliando su vigencia hasta el 2031.

VIZCARRA BUSCA IMPUNIDAD DE LA MANO DE SOMOS PERÚ

Vizcarra tiene un sinnúmero de denuncias por corrupción de cuando fue presidente regional de Moquegua; también está denunciado por usurpación de terrenos, peculado, entre otros. Cuando llegó al gobierno junto a PPK fue su Ministro de Transportes y Comunicaciones y durante su gestión se denunció una adenda con la empresa “Kuntur Wasi”, adenda en la que el Estado pasaba a financiar el 80% de la obra, contra el contrato original donde la empresa privada debería aportar el 71% de la inversión, entre otros beneficios que tendría el concesionario. Si el contrato original era ya dañino de por sí, la corrupta adenda la hacía intolerable abriendo el nefasto precedente para que todos los costos recaigan sobre el Estado. La denuncia de esta adenda al contrato de Chinchero le costaría el cargo de Ministro de Transportes y pronto escaparía del escándalo público como embajador de Perú en Canadá.