Suspensión perfecta: Un salto en la ofensiva contra los trabajadores

PT-UNÍOS

17 de septiembre de 2021

Suspensión perfecta: Un salto en la ofensiva contra los trabajadores

Carlos Portillas/Pedro Vargas

El día 14 de abril de 2020, el gobierno del corrupto Vizcarra emitía el DU N° 038, a solo 30 días de iniciada la emergencia sanitaria, entregando a los empresarios una nueva herramienta para ajustar la planilla, una fórmula de despido a cero costos. Se aprovechaba del terror que causa una pandemia, cuyas dimensiones, en ese momento, se desconocía, pero que los medios noticiosos mostraban como el fin del mundo

Pasado un año y medio de la instalación de esta nueva versión de la suspensión perfecta, los efectos sobre la clase trabajadora han sido devastadores. Un Articulo de Ojo Público, de casi un año atrás, el 4 de octubre de 2020 señalaba: “…entre el 14 de abril y el 19 de julio, 30.851 empresas privadas se acogieron a esta modalidad para separar a 328.817 empleados en todo el país. Si tenemos en cuenta que el sector formal disminuyó en 596 mil puestos de trabajo en este mismo periodo se puede afirmar que la suspensión perfecta alcanzó al 55 % de las personas que perdieron su ocupación formal durante la cuarentena.”

 

Esta interesante investigación agrega: “Ojo Público analizó la información de las empresas que se acogieron a la suspensión perfecta y lo comparó con la base de datos de los beneficiados por Reactiva, e identificó 5.013 empresas que recibieron créditos, por un total de S/. 3,584 millones, y suspendieron a 142.976 empleados. El 74 % de los afectados laboraba en 817 grandes compañías, principalmente en los sectores comercio, inmobiliario, manufactura y transporte.” Todo este impacto de la Suspensión Perfecta de Labores que dejó a miles y miles de trabajadores en la desocupación no fue más que una herramienta de salvataje a los empresarios capitalistas.

 

De la suspensión perfecta de Fujimori a la de Vizcarra

Es en el DS Nº 003-97-TS (TUO de la Ley de Productividad y Competividad Laboral) emitido el 21 de marzo de 1997 en plena dictadura, es que aparece esta figura de la “suspensión perfecta”, la que se puede aplicar en caso fortuito o fuerza mayor, es decir, frente a sucesos imprevistos, particularmente relativos a desastres naturales y actos de la autoridad. Conocidos son los casos de su aplicación que, combinado con los ceses colectivos, fueron y son una herramienta para golpear a los trabajadores, ajustando la planilla, promoviendo despidos a conveniencia de los empresarios y, particularmente, para descabezar los sindicatos y perseguir a sus dirigentes.

 

Si esta fórmula de ajuste y despido era muy dura para los trabajadores, Vizcarra, torciendo la nariz a la vieja Legislación en un “acto de autoridad” o “acto de autoritarismo”, elimina toda traba para que se aplique a discreción a través del Decreto Nº 038. Agregando el silencio administrativo, para aprobar sin revisión los actos perjudiciales contra los trabajadores, con un Ministerio de Trabajo completamente funcional a los intereses patronales.

 

La crisis sanitaria como una justificación.

El plan de ajuste contra los trabajadores y los pueblos lleva décadas. La destrucción de la matriz productiva de sustitución de importaciones golpea a la incipiente industria nacional para colocar al Perú como un exportador de materias primas, con servicios básicos privatizados. De esta política son los trabajadores los que sacan la peor parte; con la destrucción de los sindicatos y la precarización del empleo. Cada medida que toman los gobiernos son más lesivas y han tenido como contenido una ofensiva permanente por abaratar la mano de obra, flexibilizarla, y mantenerla disciplinada. Así, el crecimiento de la economía, del que tanto se jactaban los empresarios, empezó a ralentizarse. Crecimiento, que, dicho sea de paso, solo alcanzó a los bolsillos patronales.

Llegado el 2020 encontraron en la pandemia la justificación perfecta para darle una vuelta más a la tuerca. El DU N° 038-2020 da cuenta de las medidas que pueden adoptar las empresas “con acuerdo con los trabajadores”: despidos directos, rebajas salariales, turnos de 12 horas, trabajo remoto con cargo del trabajador sin compensación por gastos de internet y un gran etcétera. Para edulcorar el veneno, la suspensión perfecta se plantea como una medida “excepcional”. Con compensaciones miserables como mantener EsSalud, acceder al retiro de las CTS o a la bonificación de julio.

Como si esto fuera poco, para rescatar a las empresas de ficticias perdidas, el Gobierno les regaló S/. 60.000 millones de soles metiendo la mano en la lata del Estado; vieja costumbre de una clase dirigente parasitaria acostumbrada a privatizar las ganancias y socializar las (supuestas) pérdidas.

 

¿Basta con la derogatoria del DU Nº 038-2020?

El proyecto de Ley Nº 008-2021-CR, patrocinado por Sigrid Bazán, plantea la derogatoria del DU Nº 038-2020, particularmente por el abuso que se hizo de esta norma. Pues bien, planteado el tema de la suspensión perfecta, debemos ser categóricos de que suspender los ingresos de los trabajadores –o despedirlos de manera encubierta-  es una medida cruel en todo momento y más en pandemia. Con el decreto Nº 038 Vizcarra hace un uso antojadizo de la propia norma instalada por el dictador Fujimori, demostrando que “el abuso de una norma”, es la norma de los empresarios; solo que ahora lo pueden hacerlo con toda impunidad. De esta

manera no basta con una derogatoria del DU Nº 038-2020. La propia argumentación de que pueden adoptar la suspensión perfecta, “…por la naturaleza de sus actividades o por el nivel de afectación económica…” es la autorización para hacer y deshacerse de los trabajadores. La suspensión perfecta de Fujimori era por caso fortuito o fuerza mayor; la de Vizcarra es al antojo del empresario. Ambas versiones son lesivas para los trabajadores, ninguna es más justa o menos mala.

La suspensión perfecta de labores del DU Nº 038-2020, así como la del DS Nº 003-97-TR deben declararse como un acto arbitrario e injusto y anularse todo efecto, en el camino de asegurar el derecho al trabajo. La anulación debe ser acompañada por la reposición inmediata de los trabajadores suspendidos o despedidos en sus puestos de trabajo y el pago íntegro de los ingresos que le correspondan por el tiempo de suspensión. Un proyecto de ley que tome estas importantes cuestiones debe ser presentado a la brevedad. Teniendo en cuenta el cargamontón al tibio proyecto de Sigrid Bazán, es que la defensa de este proyecto debe hacerse ocupando el método instalado por los trabajadores agroindustriales: la movilización unitaria con una dirección que no se venda y utilizando todas las medidas que sean necesarias tomar para triunfar. ¡Basta de plantear modificaciones o regulaciones a las leyes contra los trabajadores!

Desde el Partido las Trabajadoras y de los Trabajadores-UNÍOS llamamos a poner en pie una campaña nacional y unitaria junto a las organizaciones sindicales de base y combativas y exigimos a la CGTP y a los sindicatos, federaciones y otras centrales la puesta en marcha de un plan de lucha para terminar con la suspensión perfecta, los despidos y ceses colectivos y conquistar la reinstalación de todos los compañeros y compañeras que han perdido sus empleos. Transformemos esta tarea en una campaña nacional, con volantes, afiches, pintas y plantones al grito de: ¡abajo la suspensión perfecta de labores! ¡Reposición inmediata en los puestos de trabajo! ¡Indemnización por el tiempo de suspensión! ¡Eliminación de toda medida que atente contra del derecho al trabajo digno! Estas son las exigencias al nuevo Gobierno, a las que debe responder de manera inmediata para que ya no haya más pobres en un país rico.